“Yo quiero ser agua viva”
- Reme Soto
- 20 ago
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 26 ago
Yo quiero ser agua,
quiero ser el agua clara y cristalina de la mañana.
¡Ven a lavar tu cara, déjame sentir tu piel!
Agua en calma al amanecer temprano,
Agua al alba, siempre pura, fresca y limpia,
Para que puedas verte en mí, como en un espejo.
Yo quiero reflejar tus sueños, tus mares,
tus miedos, tus angustias, tus pesares...
Y que el sol penetre en mí,
me inunde con su calor,
y en mi pueda verse su amor, su luz.
Para yo poder darme,
Y que tu puedas encontrarme.
Quiero ser agua brava en la mañana,
que lucha con fuerza y pelea cada batalla.
Faenaré sin tregua hasta la puesta de sol.
Atardeceré cansada, pero no vencida,
Aún con aliento para abrazarte, besarte, consolarte, …
Yo dejaré mi rastro como las olas,
rotas en la orilla, pero aún presentes.
Te regalaré mi huella tras cada asalto.
Recordarás mi nombre al ponerse el sol.
Quiero ser esa agua que surca su camino,
acompáñame, quisiera encontrarlo contigo.
Mas cuando llegue la noche y deba partir,
debes entenderlo amigo,
tendrás que dejarme ir.
Me dejaré llevar cual río,
me arrastraré por mi corriente,
y buscaré con ansía mi destino.
Y sé que fluiré cuál agua, por cauce limpio.
Nunca seré agua estancada,
yo quiero ser agua viva.
Quiero ser naturaleza viva, pura, salvaje.
Seré aire, seré sol, para muchos, alimento,
para otros seré luz.
Quiero ser naturaleza viva.
El pájaro, la mariposa y
la hoja caída del viento que va donde quiere.
¡Camina siempre, camina, encuentra tu rumbo!
¡No te pares nunca!
No detengas tu paso, molinillo de viento,
no tropieces en tu vuelo, diente de león.
Mi alma frágil es arrastrada por el aire igual que la tuya.
Flor libre y vanidosa que sólo se deja llevar por su espíritu, por su anhelo, por un deseo placentero de volar, encontrar, perseguir…
Déjame ser como tú mariposa bella, pues mis entrañas ya han madurado y mi viento es mi deseo de libertad, fruto de mi propio ser.
Déjame ser jazmín, rosa de campo abierto y racimo de uva de parra salvaje.
Déjame ser naturaleza viva, que nace libre, se alimenta, se engrandece y florece desde su interior.
Y que los demás aprecien que el latir y el esplendor lucen desde bien adentro y se expanden, sin temor.
Déjame ser quién se mueve, déjame ser quién te mueve, quién corre y quién baila libre, el son de su corazón.
¿Acaso no es este el secreto de la vida?
Busca y encuentra tu fluir, tan puro como la naturaleza.
¡Tu pálpito será tu motor!
Recuerda que eres vida y debes cumplir tu función.
Dime si ya tu camino te arrastró hacia tu destino,
dime si te has atrevido y te has convertido en río.
¡Ojalá tú a mí me digas,
que me he transformado en agua
y que puedes verte en mí!
Y al mirarte, te veré,
y al reflejarte entenderás,
todo lo que te rodea.


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